Las controversias que rodean los implantes cocleares

“According to the National Institute on Deafness and Other Communication Disorders, 23,000 people in the United States, including 10,000 children, have a cochlear implant” (Schraer-Joiner & Prause-Weber). Las personas que reciben implantes cocleares son generalmente sordas o tienen muy mala audición. Un implante no restaura la audición en su totalidad, pero puede dar a una persona una representación útil de los sonidos en el medio ambiente y ayudarles a entender el habla. Inspirado por su estrecha relación con su padre sordo, William F. House comenzó a investigar maneras de ayudarlo. Terminó inventando el implante coclear. El primero fue implantado en Los Ángeles en 1978. Según, la administración de comida y droga (FDA), “The U.S. Food and Drug Administration (FDA) first approved cochlear implant devices for adults in 1985 and for children in 1990” (FDA). La aprobación de los implantes cocleares por la FDA tomó mucho tiempo, pero fue muy bien recibida. Algunas controversias asociadas con su implante son: que un patólogo del habla y lenguaje debe trabajar con los pacientes que tienen un implante y si los borran partes de la cultura sorda. Esta controversia es muy complicadas.

Un implante coclear es un pequeño dispositivo electrónico y médico que reemplaza la función del oído interno dañado. Tiene una porción externa que se encuentra detrás de la oreja y otra parte que se implanta quirúrgicamente bajo la piel. Tiene las siguientes partes: un micrófono, que capta el sonido desde el medio ambiente; un procesador de voz, que selecciona y organiza sonidos captados por el micrófono; un transmisor y un receptor, que recibe señales desde el procesador de voz y los convierte en impulsos eléctricos; y, finalmente, una serie de electrodos que recogen los impulsos del estimulador y los envían a diferentes regiones del nervio auditivo.

Hay diferentes niveles de gravedad en la pérdida auditiva, dependiendo de la gravedad, se determina qué dispositivo de amplificación se debe implementar. Es importante saber que la pérdida auditiva no es la misma para todos y que los diferentes grados de pérdida auditiva se dividen en categorías. La mayoría de la gente tiene audición normal, una persona con audición dentro del rango normal puede escuchar sonidos que van de 0 a 140 dB. Las personas que sufren de pérdida auditiva leve tienen algunas dificultades para mantenerse al día con las conversaciones, especialmente en un entorno ruidoso. Alrededor del veinte por ciento de la población en los Estados Unidos tiene una pérdida auditiva leve. Estas personas en su mayoría tienen pérdida de audición inducida por ruido, ya sea trabajando en entornos ruidosos sin protección auditiva o escuchando música muy fuerte. Las personas con pérdida auditiva moderada generalmente necesitan audífonos para ayudarles durante el día. Estas personas que sufren de pérdida auditiva moderada tienen dificultad para mantenerse al día con las conversaciones cuando no lo usan. Las que sufren de pérdida auditiva severa se beneficiarán de audífonos potentes, pero a menudo dependen mucho de la lectura de los labios, incluso cuando usan audífonos. La lectura de labios es cuando alguien observa los movimientos de los labios del hablante para entender lo que dicie. Algunos también utilizan lenguaje de señas. Las personas que sufren una pérdida auditiva profunda tienen mucha dificultad al oír y dependen principalmente de la lectura de los labios y del lenguaje de señas. Los individuos con pérdida auditiva profunda y severa se benefician más cuando reciben implantes cocleares.

Hay tres tipos diferentes de pérdida auditiva: conductiva, neurosensorial y mixta. Cuando la pérdida auditiva se debe a problemas en el oído externo o en el oído medio, se trata de pérdida auditiva conductiva. Esta suele ser de grado leve o moderado y en algunos casos puede ser temporal. Una pérdida auditiva conductiva podría ser temporal si la cera del oído ha obstruido la membrana timpánica (tímpano). Dependiendo de la cantidad de pérdida auditiva, puede ser tratada con medicamentos, cirugía o audífonos. La pérdida auditiva neurosensorial, también conocida como “sordera nerviosa”, es el resultado de células sensoriales perdidas o dañadas (células ciliadas) en la cóclea y suele ser permanente. Esta puede ser leve, moderada, grave o profunda. Los implantes cocleares son a menudo una solución para la pérdida auditiva neurosensorial severa o profunda porque los audífonos usualmente no funcionan. La última pérdida auditiva puede ser mixta: es una combinación de una pérdida auditiva neurosensorial y conductiva. Resulta de problemas tanto en el interior como en el exterior o en el oído medio. Las opciones de tratamiento pueden incluir medicamentos, cirugía o audífonos. Un implante coclear es el mejor ajuste para un paciente con pérdida auditiva mixta o neurosensorial, severa o profunda. Estas personas se beneficiarían más.

Al igual que con un audífono, un implante coclear es un dispositivo electrónico pequeño que ayuda a las personas con pérdida de audición. Como un audífono, los implantes cocleares no pueden restaurar la pérdida de audición, pero pueden proporcionar una sensación de sonido a las personas con sordera profunda o que tienen pérdida de audición severa. Los implantes cocleares son un poco más complejos que los audífonos, ya que se colocan quirúrgicamente bajo la piel detrás de la oreja. A diferencia de los audífonos, que hacen que los sonidos sean más fuertes, los implantes cocleares hacen el trabajo de partes dañadas del oído interno (cóclea) para proporcionar señales de sonido al cerebro. Un audífono amplifica el sonido para que sea lo suficientemente fuerte como para oír, mientras que un implante envía señales de sonido directamente al nervio auditivo.

Hay muchos audífonos y dispositivos de amplificación para ayudar a las personas con diferentes de pérdidas de audición. La verdad sobre los audífonos es que deben ser programados a medida para que cada usuario pueda satisfacer sus necesidades. Un tamaño no se ajusta a todos. Hay audífonos “invisibles en el conducto auditivo”; estos son los audífonos más pequeños disponibles. Se usan profundamente dentro del canal auditivo, asegurando que sólo la persona que lo utilizá sepa que los está usando. La colocación cercana a su tímpano proporciona transmisiones de sonido inmediatos y menos ruido de fondo en ambientes ruidosos. Los audífonos invisibles son más populares por razones estéticas. Hay audífonos “en el canal”; son ligeramente más grandes fáciles de maniobrar y asegura una inserción y eliminación rápida y fácil. Hay audífonos “en el oído”; son el dispositivo auditivo personalizado más grande, así como el más fácil de insertar y operar. Su tamaño más grande permite una fácil inserción y extracción, así como un fácil acceso al compartimiento de la batería y control de volumen. Hay audífonos “receptores en el canal”; son cómodos y efectivamente diseñados para la pérdida auditiva de alta frecuencia. Este audífono tiene dos partes, el procesador de sonido y el receptor. El procesador de sonido está en un pequeño compartimiento imperceptible posicionado detrás de la oreja, en el mismo lugar de reposo de los anteojos. Un tubo estrecho y claro sigue a la oreja y conduce a un pequeño auricular que contiene el receptor que se encaja directamente en el canal auditivo. Por último, hay audífonos “detrás de la oreja”; tienen receptores separados y procesadores de sonido similares al modelo “receptor en canal”. Para ayudar a que el audífono “detrás de la oreja” sea menos perceptible, el molde de oreja a medida y el tubo que lo conecta al componente electrónico pueden venir en un plástico transparente que complementa su tez. Los avances tecnológicos significativos han hecho la mayoría de los audífonos pequeños y relativamente imperceptibles. Sin embargo si la apariencia es una preocupación importante, la persona debe recordar que los audífonos más pequeños no proporcionan tanto poder como otros modelos, lo que significan que no pueden trabajar para su nivel de pérdida auditiva. (Burkey).

Los implantes cocleares son una opción para las personas que no pueden ser ayudados con audífonos o amplificadores. Tanto los niños como los adultos pueden recibir implantes cocleares. Niños de tan sólo un año de edad, que han nacido sordos o con pérdida auditiva severa o profunda, son elegibles para los implantes cocleares. Por lo general, los niños pequeños que nacen sordos y reciben el implante se benefician más en las áreas de la percepción del habla y el desarrollo del habla y del lenguaje (ASHA). Los que lo usan, desarrollan el lenguaje casi tan rápidamente como los niños con audición normal. Los implantes ayudan a tener éxito dentro y fuera del aula. Los adultos también se benefician de los implantes cocleares, los cuales ayudan a muchas personas que han perdido la audición con el tiempo.

Como cualquier cirugía, hay riesgos y beneficios. Algunos de los beneficios de la cirugía de implante coclear son la posibilidad de escuchar mejor, (la mayoría de los pacientes escuchan una variedad de sonidos como suaves o fuertes) o recuperar la audición a un ritmo más rápido. Uno de los principales riesgos es que el paciente escuche “sonidos fantasmas”. Sonidos fantasma son la percepción del sonido en los oídos porque los oídos están sonando. El término médico para esto es tinnitus. En última instancia, le corresponde al paciente si quiere o no. Someterse a la cirugía un otorrinolaringólogo (un doctor para oidos, narices y gargantas) realiza la cirugía. Muchos profesionales forman parte del equipo de implante coclear, como ser un cirujano, un patólogo del habla y un audiólogo. (Fagan & Pisoni).

Los patólogos del habla y lenguaje y los audiólogos tienen la oportunidad de trabajar con pacientes que tienen implantes cocleares, lo que genera cierta controversia. Algunas personas opinan que solamente los audiólogos deben de trabajar con este tipo de pacientes, ya que a muchos no les gusta aceptar o revelar el hecho de que necesitan ayuda con el habla. Otra razón es que la industria del implante coclear es muy costosa. Pagar a un patólogo del habla y lenguaje puede ser un gasto muy alto para el paciente. Por último, algunos creen que, dependiendo de la edad de la persona sorda, se puede tomar muchos años antes de que puedan interactuar con los demás como una persona “normal”. Por lo tanto, muchos llegan a la conclusión que la ayuda de un terapeuta del habla es inútil, aunque no es necesariamente cierto.  

El otro punto de vista es que los patólogos del habla y lenguaje deben trabajar con individuos con implantes cocleares porque estas personas necesitan ayuda para hablar correctamente. Se cree que un patólogo del habla debe trabajar con pacientes con implante coclear. “It is possible to provide early treatment of hearing loss to more children than ever before, raising expectations that these children will be able to attend regular schools. But continued deficits in spoken language skills have given rise to challenges to meet those expectations” (Nittrouer, Lowenstein & Holloman). Los terapeutas del habla pueden proporcionar este tratamiento temprano para ayudar a los niños con implantes cocleares a adaptarse a las aulas regulares. Muchas veces, es por primera vez que estas personas escuchan y, por eso, necesitan ayuda para la diferenciación de sonidos. Para muchas personas que nacen sordas, es probablemente que sea la primera vez que hablan. Algunos no se dan cuenta de lo difícil que es lograr eso a una edad mayor. Si se quiere que una persona tenga éxito se necesita cerrar la brecha entre la edad del lenguaje expresivo y receptivo y la edad cronológica. “Delays in vocabulary development were found not only when children with cochlear implants were compared with their hearing partners but also when compared to children with moderate to severe hearing loss using hearing aids” (Fagan & Pisoni). Este es un trabajo importante para un patólogo del habla y lenguaje. Los patólogos del habla y lenguaje proporcionan servicios de rehabilitación auditiva a los usuarios de implantes al facilitar su capacidad de detectar y entender el habla con el implante coclear. Algunos servicios de rehabilitación aural pueden incluir los procesos para mejorar la comunicación, entrenamiento auditivo y la lectura de los labios, la formación en el uso y cuidado del implante, y el apoyo de las necesidades del receptor y la familia. Según, la Asociación de audición de lenguaje discurso americano (ASHA),  “More than 219,000 people worldwide have received cochlear implants and more than sixty six percent of these patients work with a speech language pathologist” (ASHA). Los patólogo del habla y lenguaje no sólo son necesarios para ayudar con problemas de audición y el habla, también pueden ayudar a arreglar el implante coclear del paciente.  

El patólogo del habla y lenguaje también puede ayudar a cambiar las baterías del implante coclear, lo cual es el problema más común y fácil de solucionar. Otro problema podría ser que el usuario no escuche ningún sonido. Hay muchas razones para esto, como ser que el control de volumen podría estar silenciado o el dispositivo podría estar roto. El patólogo de lenguaje puede enviar el dispositivo de vuelta al fabricante y hacer pruebas de diagnóstico. No sólo puede haber problemas con el dispositivo; algunos implantes cocleares pueden causar problemas en la comunidad sorda que un terapeuta del habla no puede arreglar.

Los niños necesitan apoyo para poder prosperar en la escuela. Esto es especialmente cierto cuando el estudiante tiene un implante coclear. Es importante que la escuela tenga un profesional que sepa cómo funciona el oído y pueda arreglar el implante, (usualmente el patólogo del habla y lenguaje). El estudiante, el maestro y el fonoaudiólogo trabajan juntos para proporcionar una experiencia de aprendizaje óptima en el aula. Hay algunas maneras en que pueden proporcionar un aprendizaje más fácil. El profesor podría usar un micrófono para que el estudiante pueda oír mejor, teniendo un pequeño altavoz en su escritorio o en su oído. Si la escuela no tiene los recursos para eso, podría conseguir un intérprete o un maestro asistente para ayudar al estudiante. Un asistente puede enfocarse totalmente en el estudiante, revisar o resumir el contenido (antes o después de la clase), introducir nuevo vocabulario o monitorear el uso de tecnología de implantes de FM y /o cocleares. La mayoría de las escuelas entrenan a los maestros asistentes a cómo arreglar y calibrar el implante coclear. Por si el terapeuta del habla está muy ocupado. Si la escuela no tiene la oportunidad de tener otro profesional para trabajar de cerca con el estudiante, un estudiante en la clase puede tomar notas para el estudiante con un implante coclear. Esto podría ser útil porque el niño con el implante coclear podría faltar algunas palabras que el maestro dice, especialmente si el maestro no está frente del aula. Es necesario que la persona con el implante tenga los recursos necesarios para aprender y trabajar bien en el aula. Esto es uno de los trabajos del patólogo del habla y lenguaje que aboga por este tipo de estudiantes.

A muchas de las personas de la comunidad sorda no les gustan los implantes cocleares porque sienten que afectan la cultura sorda. Se ven a sí mismos como un grupo minoritario, con su propio idioma, estilo de vida y experiencias culturales similares. Sienten como que los implantes cocleares tratan de “arreglar” a los sordos, dando una falsa sensación de esperanza y borran la cultura. Algunos piensan que las personas sordas “sufren con su sordera”, lo cual no es cierto. Ellos no sufren. Tienen una comunidad, una cultura y un idioma; lo tienen todo. “La falsa sensación de esperanza” es que el implante restaura la audición a la normalidad. Eso no es cierto, los sonidos son sintéticos y digitales (no suenan normal). Por último, sienten que la cultura de los sordos borrando y más niños sordos reciben el implante antes de la edad de dos años. Estos niños crecen sin saber que nacieron sordos y por lo tanto no aprenden sobre su cultura o idioma. “Emphasizes the importance of sign language and the vibrant culture of deaf people by allowing congenital deaf children to acquire language and mentions the opposition of some deaf congenital adults to the implantation of children” (Graham & Ramsden). Si alguien tiene un implante coclear, la comunidad sorda quiere que esa persona conozca el lenguaje de señas, así como el inglés. Ellos quieren esto porque las personas no pueden oír cuando no usan el implante coclear.  

No todos los miembros de la comunidad sorda están en contra de los implantes cocleares; muchas personas sordas los apoyan. Estas creen que el implante mejora su calidad de vida y les ayuda a integrarse mejor en la sociedad. Sienten ese porque a veces es difícil ser sordo en un mundo donde no hay mucha gente que los entienda. Es cierto que una persona sorda puede trabajar en casi cualquier profesión, pero los implantes cocleares los ayudan a tener más oportunidades. Aunque todavía pueden estar limitados, la limitación no es tan severa como un obstáculo o como si no tuvieran ninguna opción de audición disponible. Creen que también ser capaz de oír con un implante hace que sus vidas sean más seguras. Ser capaz de escuchar les permite ser más conscientes de las situaciones de peligro inminente y oír sonidos peligrosos, como un accidente automovilístico o alguien que a ayuda a gritos. A pesar de que las opiniones acerca de los implantes cocleares difieren, se debe respetar los diferentes puntos de vista al respecto.

Al final, la decisión de tener un implante coclear debe tomarla el paciente. Todo individuos tienen autonomía sobre su cuerpo y debe ser apreciado y respetado.  Es trabajo de la patóloga del habla ofrecer todas las opciones para el paciente y darle toda la información necesaria. Es importante recordar que el cliente es primero y sus deseos y necesidades son la prioridad. Decidir si se quiere implantes cocleares es una decisión difícil y requiere mucha reflexión. El uso de un implante coclear es un compromiso de por vida y requiere que el receptor mantenga y cuide el implante. Después de que un individuo recibe el implante, él o ella debe regresar al centro de implantes para una serie de servicios de seguimiento, incluyendo la colocación de los componentes externos del implante; (Activación y programación del implante y su micrófono, procesador de voz y transmisor; Los ajustes necesarios y la reprogramación, y los chequeos anuales). Además, los beneficiarios deben recibir servicios de rehabilitación con los miembros del equipo. Los niños a menudo requieren años de amplia rehabilitación auditiva, mientras que los adultos que han sido implantados debido a la sordera adquirida pueden necesitar menos sesiones. Un patólogo del habla y lenguaje es entrenado en habilidades de rehabilitación auditiva, quien debe trabajar con la población de implante coclear y ayudar a proporcionar recursos para ellos.

 

 

Obras citadas

Cochlear Implant Quick Facts – ASHA. (n.d.). Retrieved October 24, 2016, from

http://www.asha.org/public/hearing/Cochlear-Implant-Quick-Facts/

Cochlear Implants | Hearing Loss Association of America. (n.d.). Retrieved October 24, 2016, from http://hearingloss.org/content/cochlear-implants

National Association of the Deaf. (n.d.). Retrieved October 24, 2016, from http://nad.org/

Marschark, M. (1996, Summer). Consensus on Cochlear Implants? Journal of Deaf Studies and Deaf Education, 1(3). Retrieved October 30, 2016.

Fagan, M. K., & Pisoni, D. P. (2010, Spring). Hearing Experience and Receptive Vocabulary Development in Deaf Children With Cochlear Implants. Journal of Deaf Studies and Deaf Education. Retrieved October 30, 2016.

Graham, J., & Ramsden, R. (1996, July 13). Centres That Work With Cochlear Implants Listen To Views Of Deaf Community. BMJ: British Medical Journal. Retrieved October 30, 2016.

Nittrouer, S., Lowenstein, J. H., & Holloman, C. (2016). Early predictors of phonological and morphosyntactic skills in second graders with cochlear implants. Research in Developmental Disabilities, 55, 143-160. doi:10.1016/j.ridd.2016.03.020

Schraer-Joiner, L., & Prause-Weber, M. (2009). Strategies for Working with Children with Cochlear Implants. Music Educators Journal, 96(1), 48-55. doi:10.1177/0027432109341274

Burkey, J. (2006). Hearing Aid Basics. In Baby Boomers and Hearing Loss: A Guide to Prevention and Care (pp. 65-83). Rutgers University Press. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/j.ctt1bmzn28.10

Powers, S. (2003). Influences of Student and Family Factors on Academic Outcomes of Mainstream Secondary School Deaf Students. Journal of Deaf Studies and Deaf Education, 8(1), 57-78. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/42658639

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s